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La política que se arrastra por candidaturas difícilmente se levantará por la gente

Por Martín Hernández

El futuro de Reynosa no debe depender de políticos que suplican candidaturas, sino de proyectos respaldados por la población afirma Luis Miguel Iglesias.

Se repite cada vez más en los procesos electorales lo mismo, personas suplicando por alguna candidatura, negocian posiciones y esperan la decisión de las dirigencias para poder aparecer en una boleta y es lo que más rechaza el pueblo.

Y esto refleja uno de los problemas más profundos de la política tradicional. Cuando un aspirante depende completamente del permiso de una estructura partidista para competir, sus ideas, su independencia y su capacidad de defender a la gente quedan condicionadas a intereses internos.

El líder del movimiento independiente en Reynosa, Luis Miguel Iglesias, señaló que este modelo político ha provocado un creciente hartazgo entre la población.

“Durante muchos años hemos visto cómo algunos políticos pasan más tiempo buscando la aprobación de las cúpulas de sus partidos que escuchando a la gente. Cuando un político tiene que suplicar una candidatura, muchas veces termina perdiendo la libertad para defender lo que realmente piensa”, expresó.

Iglesias afirma que su proyecto político busca romper con esa dinámica que, a su juicio, ha debilitado la confianza de la ciudadanía en la política.

“Nosotros no venimos a pedirle permiso a nadie para participar en la vida pública. Nuestro único permiso viene de la gente, de su confianza y de su voluntad de construir un Reynosa mejor”, sostuvo.

Agregó que la política debe recuperar su esencia: servir a la sociedad y representar las necesidades reales de las colonias, las familias y la ciudad.

“Las candidaturas no deberían suplicarse ni negociarse en oficinas. Deberían ganarse caminando las colonias, escuchando a la gente y defendiendo principios”, puntualizó.

Para diversos sectores ciudadanos, el surgimiento de movimientos independientes representa una oportunidad para abrir el sistema político y devolverle a la ciudadanía el protagonismo en las decisiones públicas.

La discusión de fondo, coinciden analistas y ciudadanos, es clara: la política no debería ser un espacio donde se arrodillan aspirantes ante estructuras de poder, sino donde se defienden convicciones y proyectos reales para la ciudad.