Estalló tras el colapso e intervención de Ueno Bank, un importante banco digital vinculado al Grupo Vázquez, lo que desató un terremoto económico y político en el país.
El Banco Central del Paraguay inició un proceso de resolución y liquidación de Ueno Bank al constatar que su índice de solvencia se desplomó al 5,56%, muy por debajo del mínimo legal del 12%.
Las auditorías revelaron el otorgamiento irregular de créditos millonarios a empresas asociadas a los propios propietarios del banco, además de la incapacidad de reponer encajes legales exigidos por la banca matriz.
La entidad contaba con cerca de 2,9 millones de clientes en un país de poco más de 6 millones de habitantes, afectando los ahorros de trabajadores informales, jubilados y depósitos de organismos públicos y previsionales.
El escándalo salpicó al presidente Santiago Peña quien había sido accionista de firmas del conglomerado hasta marzo de 2025 y mantenía estrechos vínculos con la estructura del banco, lo que lo llevó a presentar su renuncia a la presidencia en medio de protestas ciudadanas y un proceso de juicio político impulsado por la oposición.
Los afectados por restricciones bancarias en Paraguay salen a las calles para exigir la devolución de su dinero.
Crisis financiera en Paraguay
